Encontrando lectores de ciencia ficción



Por: Cristián Londoño Proaño

El surgimiento de los e-books supuso una revolución en el mundo editorial. Lo mismo que aconteció en su momento con la música, que pasó de disco de vinilo y cassette a CDs, luego a archivos mp3 y finalmente, a descargas en las tiendas digitales como iTunes de Apple. En el caso de los ebooks, el mercado digital se amplió. Cito algunas tiendas importantes, por su volumen de ventas: Amazon, Smashworks, iBooks store, Google store, Barnes and Noble y Nook. Dejo de lado otras tiendas que ofrecen otros servicios complementarios. Muchas de las tiendas se diferencian por el formato de descarga y por el dispositivo de lectura. El primer e-book que leí fue una de las joyas de la literatura de ciencia ficción: «Pórtico» de Frederik Pohl.

Por mi experiencia personal como escritor digital voy a mencionar mis motivaciones para publicar on line. Mis motivaciones surgieron de las preguntas básicas que debería contestarse un escritor cuando se enfrenta a un proyecto literario. ¿Cuáles son sus potenciales lectores? ¿Dónde los encuentro? ¿Cómo los encuentro?


Tomé tres puntos importantes: el primero, en la contemporaneidad, los lectores se convirtieron en lectores-usuarios, y los lectores se fragmentaron. Es decir, los lectores se volvieron usuarios específicos y temáticos. Todos los lectores-usuarios consumen contenido de acuerdo a sus intereses. El segundo punto que tuve en cuenta fue que los lectores de ciencia ficción y fantasía son distintos a los lectores de literatura general. Ellos buscan otro tipo de historias. Historias que no se alejen de su propia realidad y al mismo tiempo, la acción transcurra en mundos extraños. Por lo tanto, este tipo de lectores eran mi nicho, a ellos debía dirigirme, sin exceptuar que los lectores de literatura general también podrían interesarse por mis textos. Y el tercer punto que tomé en cuenta fue que el advenimiento de las nuevas tecnologías asociadas al libro destruyeron los límites imaginarios de los países y ahora cualquier autor de cualquier nacionalidad puede ser leído. Entonces, mi búsqueda de lectores supuso encontrarlos. Mis potenciales lectores no sólo debían estar en el Ecuador sino en Argentina, España, México, Estados Unidos, etc. ¿Cómo podía llegar a ellos?, me pregunté. Mi respuesta fue fácil: Internet. Es decir, mis potenciales lectores estaban donde llegué el internet, se hable o se entienda el español, y se tenga la posibilidad de leer un libro digital, sea en dispositivos o computadores.


Entonces, el publicar on line era una oportunidad de encontrarme con los lectores de ciencia ficción y fantasía. En este punto había dos caminos: publicar con una editorial digital o la autopublicación. Opté por la segunda opción, ya que me entregaba todo el control sobre mi obra. Me detengo aquí, porque este puede ser un tema entero de discusión para otro artículo. Lo cierto es que, emprendí la autopublicación de mi novela como un interesante desafío. Primero publiqué mi novela de fantasía andina “El Instinto de la Luz”, lo hice en la tienda Amazon y me dio una sorpresa. La novela tuvo una buena acogida. En la tienda Amazon Italia estuvo 8 semanas seguidas en la lista de los más vendidos y en la tienda amazon.com estuvo 6 semanas. Es decir, una novela de fantasía andina, desarrollada en el Ecuador, gustaba al público italiano e hispanohablante. Luego, publiqué mi novela de ciencia ficción “Los Improductivos” que igualmente tuvo buena acogida, y se ubicó por seis semanas en la lista de los más vendidos de amazon.com. También tuvo buenas críticas, entre ellas, una del que considero el mayor experto en ciencia ficción ecuatoriana Iván Rodrigo Mendizábal y otra crítica del joven poeta mantense Alexis Cuzme. En pocas palabras, mis publicaciones on line crearon oportunidades para que mis libros encontraran a los lectores de la ciencia ficción y fantasía y no sólo se circunscribieran a la aldea ecuatoriana.


Vale la pena mencionar que el camino en la literatura digital no está al alcance de un solo click. La suposición contemporánea de que todo está a un sólo pulso del dedo índice no es cercana a la publicación on line. Dedicarme a la publicación digital me exigió desarrollar actitudes, aptitudes y gente que colaborara. Una actitud abierta a los cambios y a las críticas de todo tipo. Aptitudes para el diseño y maquetación del ebook, conocimiento de metadatos, marketing para escritores, redes sociales y creación de marcas. Y gente que colaboró en la corrección de estilo de los libros. Es decir, quien diga que autopublicar es un asunto sencillo, está moviéndose en arenas movedizas y puede ser tragado. En este punto, tengo una forma particular de ubicar este fenómeno. Desde mi punto de vista, en la contemporaneidad, los escritores pasamos a ser “productores ejecutivos” de nuestras obras. En pocas palabras, el escritor no sólo debe saber escribir bien, crear historias interesantes, sino debe desarrollar competencias que obtengan una buena calidad del producto, promocionen y distribuyan. Como toda apuesta, la publicación on line tiene sus beneficios y sus riesgos. Los beneficios son claros, mis novelas traspasaron fronteras, se pusieran en la vitrina del mundo y al alcance de los lectores del ciencia ficción y fantasía de habla hispana. Y los riegos son varios, especialmente el tiempo y el dinero. En este punto, los humanos evaluamos los proyectos que emprendemos. Pero en esta apuesta, no caben evaluaciones. Hay que seguir adelante, sabiendo que los riesgos existen, porque el escritor tiene un proyecto de vida y construye su obra en constante evolución, mucho más allá del formato que haya optado: papel o digital.

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