¿Qué pasaría si diseñáramos humanos perfectos?
- Cristián Londoño Proaño y IA

- hace 4 días
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La ciencia ficción ha planteado historias donde las modificaciones genéticas provocan dilemas y reparos éticos. Actualmente, la génetica se ha desarrollo mucho. ¿La humanidad quiere rediseñarse genéticamente?
Durante décadas, la ciencia ficción imaginó mundos donde los seres humanos eran diseñados genéticamente. Lo que parecía un escenario lejano o distópico hoy empieza a ser técnicamente viable. ¿Queremos un futuro donde la humanidad se mida por su código genético?
En la literatura y el control
La ciencia ficción literaria ha explorado las consecuencias sociales, políticas y filosóficas del diseño genético.
Por ejemplo, en la saga “Fundación” de Isaac Asimov, especialmente en los volúmenes posteriores, se menciona que algunos emperadores del Imperio Galáctico fueron producto de ingeniería genética, creados para garantizar continuidad y perfección dinástica. Esta manipulación del linaje imperial refleja el deseo de controlar el poder y la herencia misma.
En la novellette “Los improductivos”, de Cristián Londoño Proaño, se retrata una sociedad donde la eficiencia genética es norma, y quienes no cumplen con ciertos estándares son marginados o perseguidos. La novela plantea un dilema profundo: cuando la perfección se convierte en requisito, ¿quién decide quién es digno de existir?
En la novela “Un mundo feliz” de Aldous Huxley presenta una sociedad donde los humanos son creados in vitro y modificados genéticamente para pertenecer a castas predeterminadas, eliminando la diversidad y la individualidad.
En esas historias de ciencias ficción, los autores nos plantean las necesidad de que el diseño genético humano debe tener ética y que no puede servir como arma de borrar la diversidad.
En cine y la televisión

En la ciencia ficción audiovisual se ha jugado con la posibilidad de la manipulación genética.
En la película “Gattaca”, dirigida por Andrew Niccol, se muestra un futuro donde el valor del individuo está determinado por su ADN. Los bebés “naturales” quedan marginados en un sistema que idolatra la pureza genética.
En la miniserie chilena de ciencia ficción “Gen Mishima”, emitida por TVN en 2008, considerada pionera en abordar temáticas biopunk en su país. La serie narra la historia de un periodista que investiga un instituto para niños superdotados, descubriendo un plan secreto de manipulación genética. La serie mezcla ciencia ficción y crítica social, explorando los límites de la genética y la ética.
Estas obras audiovisuales advierten de la mal utilización de la genética, en nombre de lo que suponemos una mejora
y nos hace reflexionar sobre el control social que puede existir.
La realidad científica

Los imaginarios de la ciencia ficción han comenzado a plasmarse. Con tecnologías como CRISPR, los científicos ya pueden editar genes con una precisión sin precedentes. Esta herramienta ha permitido corregir mutaciones que causan enfermedades en modelos animales, y ha sido aplicada experimentalmente en embriones humanos no viables. Se espera que la inteligencia artificial apoye este avance para analizar los datos genéticos.
Sin embargo, el caso del científico chino He Jiankui, quien anunció en 2018 el nacimiento de dos niñas modificadas genéticamente para ser resistentes al VIH, encendió las alarmas éticas en todo el mundo. Su experimento fue condenado por la comunidad científica, y él fue encarcelado por violar regulaciones.
Hoy, muchos países prohíben la edición genética con fines reproductivos, pero el debate está abierto. ¿Deberíamos usar estas tecnologías solo para prevenir enfermedades? ¿O también para “mejorar” habilidades humanas?
Conclusiones
La idea de diseñar humanos perfectos nació en la ciencia ficción. Autores y guionistas imaginaron futuros donde la genética se usaba para moldear individuos al gusto de gobiernos, corporaciones o ideales sociales. Esas historias fascinaban y advertían sobre los peligros de reemplazar la diversidad humana por estándares impuestos de perfección.
Hoy, la ciencia nos ha acercado a ese escenario. Pero más allá del avance técnico, la gran pregunta persiste: ¿debemos moldear la vida desde su origen? Tal vez el verdadero valor de ser humanos no esté en la perfección genética, sino en la imperfección compartida que nos hace únicos.
NOTA
Este artículo se publicó por primera vez en Diario "La Hora" ,
Imágenes: DALL-E (2025) [Large language model]. https://chatgpt.com/. (DALL-E)










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Muy buen artículo, que contempla varias posibilidades. Pero... lo que realmente habría que mejorar, ¡y urgentemente! es el Hombre Interior, que ese sí que tiene menos salud que su "soma".