El paquete: mi relato sobre el cacao que se negó a desaparecer

“El paquete”, de Cristián Londoño Proaño, es un relato que fue finalista del premio Hero de relatos de ciencia ficción del Tecnológico de Monterrey. Ha merecido varias publicaciones en Chile, Ecuador y Hungría.
Hay historias que uno escribe desde la cabeza, y hay historias que uno escribe desde una preocupación que no lo deja dormir. "El paquete" nació de la segunda clase. Quiero contarles de dónde vino este relato, qué me llevó a escribirlo, y por qué, casi tres años después de su primera versión, sigo pensando que es uno de los textos que mejor resume lo que intento hacer con mi trabajo: usar la ciencia ficción para hablar de los problemas reales de mi país y de mi región.
Una preocupación muy concreta: el cambio climático y el Sur global
Cuando empecé a escribir "El paquete", tenía en la cabeza una idea que me inquietaba profundamente: el cambio climático no golpea a todos por igual. Los países del Sur global —economías que dependen de la agricultura, de ciertos cultivos específicos, de ecosistemas frágiles— son los que primero sienten sus efectos más devastadores, aunque casi siempre sean los que menos contribuyeron al problema. Quería escribir un relato que hiciera tangible esa injusticia, que la sacara de las estadísticas y los informes climáticos y la pusiera en el rostro de una familia concreta, en una hacienda concreta, en un cultivo concreto.
Y no había mejor cultivo para hacerlo, en mi caso, que el cacao. Ecuador es hoy uno de los principales productores de cacao del mundo, reconocido internacionalmente como el mayor productor de cacao fino de aroma del planeta. Es un producto que forma parte de nuestra identidad agrícola, de nuestra historia económica, de nuestro orgullo nacional. Imaginar un futuro donde esa semilla —la Theobroma cacao— se extingue por efecto del cambio climático, de los hongos, de las plagas que ya no pueden controlarse, no era solo un ejercicio especulativo: era una forma de preguntarme qué perderíamos, como país y como cultura, si eso llegara a suceder.
La historia de Lucas, sus abuelos y una semilla imposible
"El paquete" sigue a Lucas Mendoza, un joven que vive junto a sus abuelos en la hacienda de Buena Fe, en la costa ecuatoriana. Su abuelo Carlos, aferrado a técnicas agrícolas tradicionales, lleva años intentando revivir los cacaotales que alguna vez cubrieron gran parte de la propiedad, sin éxito: la semilla de cacao se ha ido extinguiendo en todo el mundo, incapaz de resistir un clima cada vez más hostil. Mientras tanto, Lucas estudia biotecnología genética en una universidad del futuro, entre campus virtuales y laboratorios donde se experimenta con la posibilidad de rediseñar genéticamente la semilla para hacerla resistente.
El relato es, en el fondo, un diálogo entre dos generaciones y dos formas de entender la esperanza: la del abuelo, que se niega a rendirse ante la adversidad climática con los medios que conoce, y la del nieto, que busca en la ciencia y la tecnología la clave para revivir un legado que parecía perdido. No quería escribir una historia optimista de manera ingenua, ni tampoco una distopía desesperanzada. Quería mostrar que la tecnología, bien orientada, puede ser una aliada genuina en la preservación de nuestras raíces, y no necesariamente su enemiga.
Un relato con recorrido internacional
"El paquete" ha tenido un camino que me llena de satisfacción. Fue finalista del premio Hero de relatos de ciencia ficción del Tecnológico de Monterrey, y desde entonces ha encontrado lectores en distintos países: se publicó en Chile, en Ecuador, y fue traducido al húngaro, llevando esta historia sobre el cacao ecuatoriano a un idioma y una cultura completamente distintos. También forma parte de la Antología del cuento de ciencia ficción ecuatoriano moderno, editada por L. Aguilar-Monsalve, un espacio que reúne algunas de las voces más importantes de nuestra tradición reciente en el género.
Y este año tuve el privilegio de leerlo en voz alta, en español e inglés, durante mi participación en LAcon V, la 84ª Convención Mundial de Ciencia Ficción, celebrada en Anaheim. Compartir esta historia —tan enraizada en la tierra ecuatoriana, en un cultivo tan nuestro— ante una audiencia internacional fue una de las experiencias más significativas de mi carrera. Ver cómo un relato sobre una hacienda ficticia en Buena Fe podía resonar con lectores de contextos completamente diferentes me confirmó que las historias locales, bien contadas, siempre encuentran eco universal.
Si algo tengo claro es que "El paquete" nació de una preocupación que no es solo mía. El cambio climático, la pérdida de cultivos ancestrales, la tensión entre tradición y tecnología: son temas que atraviesan a buena parte del Sur global, y quiero que este relato llegue a la mayor cantidad de lectores posible. Por eso está disponible de manera gratuita en mi sitio web.
Los invito a leerlo, a conocer a Lucas, a su abuelo Carlos y a su abuela Rosa, y a preguntarse, junto con ellos, si la ciencia puede realmente ayudarnos a recuperar lo que el clima nos está arrebatando. Espero que, como a mí, los deje pensando mucho después de haber terminado la última página.
Nota: Contenido co-creado mediante colaboración humano-IA, entre Cristián Londoño Proaño e inteligencia artificial generativa.










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